EMPRENDEDORAS EN TIEMPO DE CRISIS,

Tengo la suerte de conocer Venezuela desde hace muchísimos años, llegué por primera vez el año 1976, por un corto tiempo, en aquella época era presidente Carlos Andrés Pérez. Luego volví cuando Hugo Chávez recién tomaba el poder.
En aquel tiempo todo el mundo, dentro y fuera del país, hablaba de la revolución bolivariana, el chavismo fue creciendo como una novedad en la política, en los primeros años, el venezolano de a pie creía y apoyaba mayoritariamente ese proceso; el boom del petroleo y su precio por barril -que casi llegó a los 133 dólares- le dio al chavismo el aire suficiente para regalar dinero a diestra y siniestra.

Han pasado mas de dieciséis años, desde aquel dos de febrero de 1,999, que el chavismo toma el poder, y Venezuela, hoy día, no es la sombra de aquel país emergente, cuyo crecimiento económico era la seguridad de millones de venezolanos.

En estos años he visto como las oportunidades han ido desapareciendo, he visto como la esperanza de las personas se ha ido esfumando, he visto como los jóvenes se sienten inseguros frente al futuro, he visto como los mercados y supermercados se han ido quedando vacíos, he visto como la violencia va ganando cada día las calles -con la complicidad de las "autoridades"- he visto como las personas mueren por falta de medicinas.

Pero también, he visto y soy testigo de excepción, de como muchas personas que han perdido sus negocios, o profesionales que han dejado de lado sus profesiones, frente a ésta difícil y dolorosa realidad social y económica, han salido al frente, y cada día dan la cara para vivir con dignidad.

Faltan escasos días, para lo que los venezolanos le llaman con emoción y fe -el 6D- ese día, cada uno de ellos va a poner en sus votos el destino de su querido país, estoy seguro que a partir de ese momento se iniciara el gran cambio, y creo sinceramente que la lección de estos casi 17 dolorosos años, espero de verdad y de corazón, no vuelvan nunca más.
A Lila Piarulli y a Andreina Volpe, desde hace mucho tiempo les debía estas líneas, no por el análisis social y político, o por la denuncia de la situación que vive el país. No, sino porque ellas son dos mujeres que para mí, son la expresión de las miles y miles de venezolanas que perdiendo sus negocios o dejando de lado sus profesiones -a causa de la crisis- nunca bajaron la guardia, ni el desanimo las ganó, fue la fe y la mística de trabajo -aprendida desde muy joven- lo que las motivó para seguir adelante, es la esperanza que el cambio llegará en algún momento lo que les da aliento, y sin perderse en la queja o el lamento, se pusieron a trabajar con alegría -muy propia de ellas- inventándose un empleo, un trabajo, un negocio.
"Hecho en Casa Venezuela", no solo es un producto de primera clase, elaborado por ellas; es la expresión del alma, la calidad humana, la esperanza y el amor que tienen estas dos excelentes mujeres por su país -porque ellas no se fueron, se quedaron allá y están dando la cara-, pero al mismo tiempo, las dificultades que tiene la vida les ha enseñado como los tiempos difíciles sirven para probar la imaginación, la fortaleza, la voluntad, y ellas ¡en eso son mis mejores maestras, mis mejores profesoras! gracias por dejarme ser parte de ustedes queridas y grandes amigas.

Comentarios