Alan García en la ruta Moche.

"Te felicito Mochero: Te veo muy activo en las bases del partido y en las redes" Estas palabras efusivas y el gran apretón de manos; luego, después de terminado su interesante informe-discurso, mi acercamiento a su mesa para conversar con mi hermano y compañero, son los hechos que originaron una serie de comentarios, sanos y mal sanos, buenos y recriminatorios. Pero como dice el refrán popular, "El que no la debe, no la teme" Aquí estoy, no me corro, doy la cara.

Después de varios meses de la derrota electoral, el compañero Alan García decidió llegar a las bases del partido, ¡muy a su estilo!, de hecho muy criticado por los que no fueron convocados y menos invitados. (Esta forma convocar a la militancia es parte de la crisis que vivimos en los Comités Ejecutivos Regionales, cero trabajo).

Pero lo importante de Alan y su periplo que comenzó en Huacho, siguió en Huarmey (el alto que hizo en la Cruz de Arévalo y la evocación a la gran figura de nuestro querido Mártir), luego su paso por Casma, Chimbote, (su visita a las instalaciones de la irrigación Chavimochic), ¡sueño de Haya de la Torre!, hecho realidad en el primer gobierno Aprista, después su llegada a Trujillo y luego el encuentro con nuestros compañeros en Chiclayo. A servido para despertar pasiones encontradas en la militancia, (y en los que de una u otra forma ayer lo adulaban y hoy lo detestan) responsabilizándolo totalmente de la derrota electoral.

El 5.83%, aún no ha sido digerido por la militancia Aprista, y de este resultado, hoy se aprovechan todos los actores que tienen gran responsabilidad de esta cifra, y buscan en Alan Garcia al cabeza de turco que debe pagar por ese resultado; de hecho, él también es responsable por haber permitido un entorno ineficiente y cuestionado moralmente.

Pero es bueno recordar que el Apra en sus primeros años fue el partido de las grandes mayorías, luego del tercio, y con este porcentaje nos dejo nuestro querido Jefe y conductor. Pero lo que ha sucedido en la historia reciente es digno de recordar.

Hoy se habla de renovación, de nuevos rostros, de reingenieria, de formación de nuevos cuadros y de ética Aprista en la practica de la función partidaria y pública.

Pero.
¿Acaso podemos olvidar que Carlos Delgado Olivera (secretario privado de Haya de la Torre) se fue a servir a la dictadura militar velasquista, y con el se fueron una taifa de traidores que hoy se erigen como los abanderados del cambio, de la renovación y de la fuerza moral?
¿Acaso podemos olvidar que muchos candidatos a la secretaria general del partido, que levantan las mismas banderas del traidor que se fue con Velasco, fueron funcionarios públicos y echados de sus cargos por mala practica funcional, o resultaron envueltos en gestiones escandalosas, incluidas el narcotráfico?.
¿Acaso podemos olvidar que muchos de los actuales candidatos también estuvieron en otros movimientos y partidos ajenos al Apra, y hoy hablan rabiosamente de "lealtad", a nuestra historia, a nuestra doctrina y de volver a nuestros orígenes?.
¿Acaso no vemos que en esta lucha por lograr el control partidario, hay candidatos que fueron o son parlamentarios, y recién se acuerdan del partido y quieren venderse como nuevos, jurando y rejurando, que solo serán dirigentes para servirlo y que por su mente no pasa la idea tentadora de utilizarlo para beneficio familiar, provecho propio y volver a vivir de la sensualidad del poder?.

Dicen que en política no hay ingenuos, pero hay que recordarle a esos "compañeros" que hoy se rasgan las vestiduras y culpan a Alan como el único responsable de la crisis, que de una u otra forma, la mayor parte de estos candidatos han sido miembros activos del primer y segundo gobierno, o ha sidos dirigentes del CEN o de la comisión política, desde 1980 a la fecha, así que no pretendan vendernos gato por liebre.

Es cierto e ineludible que hay que volver a nuestras raíces; no solo las históricas y doctrinarias; muy importante por cierto, pero también es hacerlo a la éticas y a la moral, que fueron la practica diaria de aquellos viejos maestros que dieron todos a cambio de nada.

Ciertamente estoy luchando por el cambio verdadero en nuestro querido partido, con hermanos y compañeros fraternos, sin aquellos que miran la paja en el ojo ajeno y no miran la viga que llevan en el propio, estoy por el cambio con hermanos y compañeros que no odien, que critiquen si (con la vehemencia aprendida en nuestras aulas partidarias), pero que aporten con fraternidad para reconstruir la gran obra de Haya de la Torre. Estoy por el cambio sin traidores de ayer, sin amigos de narcotraficantes, sin caimanes del mismo pozo y sin otorongos, que cuando han ejercido la función publica o partidaria, lo único que han hecho es lucrar a su favor, olvidarse del partido y de nuestro pueblo.
El 5.83%, no es un castigo de Dios, es el castigo político que el pueblo nos ha dado por todas las acciones malas, cometidas por los topos infiltrados en el partido del pueblo.

Todo con Haya de la Torre, nada sin él.

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